Cortesía de ascensor

por el 15/05/13 at 2:52 pm

En algo que los dominicanos damos gusto es en nuestra cortesía de ascensor. “Queden bien”, “pasen buen día”, “chao”, “buenas tardes”, “gracias, igual”. Todo el mundo al entrar saluda; y al salir se despide. Desplegamos sonrisas, hablamos sin vocear, comentamos sobre cualquier cosa, abrimos espacio y cuidamos no golpear con la cartera, el maletín o con el casco del motor a los que comparten con nosotros la pequeña cabina. El mismo motorista que anda trenzando la ruta entre los carros, los mismos conductores que con la prisa como excusa no dejamos paso a nadie, cedemos con gusto la entrada al elevador y permitimos salir al vecino que se queda antes que nosotros. Mucha gente mantiene abierta la puerta para que otros aborden. Y son pocos los que se suben y se van sabiendo que  alguien apura el paso para llegar a tiempo.

Esa interacción sencilla y agradable suma a mi día y me hace sentir ligera y acompañada como si estuviera en una pequeña ciudad “slow” donde hay tiempo y disposición para conversar sobre cualquier cosa con gente que conocemos o no, mientras se va de una tiendita en otra a tomar café y a buscar comestibles.

Esa cercanía que puede ser incómoda en otros lugares, en Santo Domingo en general no lo es. Y eso alimenta el optimismo, permite suponer que “los buenos somos más”.

¿Por qué en el ascensor somos considerados y en otros contextos no? La cortesía parece ser inversamente proporcional al tamaño del espacio compartido entre extraños. En un consultorio médico u oficina de servicios no todos saludan, ni responden al saludo, y sobre las barbaries que permite el anonimato urbano mejor no hablar.

¿Cómo extender esa actitud de decencia elemental a otros espacios de uso público? Por ejemplo ante el volante o en la convivencia con los vecinos.

Tenerlo presente y dar el ejemplo es siempre una opción personal y hace sentir muy bien aunque no sea una actitud correspondida.

@ginnytaule

2 Responses to “Cortesía de ascensor”

  1. Claudia Chez Abreu

    May 16th, 2013

    A propósito de lo que comentas de extender esa actitud de decencia, cortesía y educación elemental a otros espacios, ayer escuché dos estadísticas que me dejaron con la boca abierta: un abrumante 72% de las personas NO cambiarían luego de una campaña de CONCIENTIZACIÓN… sin embargo, un 83% SI lo haría si fuera una campaña de CONSENSO… es decir, si se pudieran sentir parte de una campaña que no solo “exige” cambios, sino que depende del compromiso colectivo: si tú estás dispuesto a cambiar, pues yo también. ¡Me parecieron interesantísimos y fascinantes los datos!

    Ojalá esta reflexión llegue a oídos de quienes tienen la potestad y los medios para plantear este tipo de cambios como sociedad y por tanto nos motiven en una acción ciudadana común que no se conforma con el maquillaje de “generar conciencia”.

    Como siempre, un verdadero placer leerte y que nos lleves a la reflexión.

  2. Luz Aida Cruz

    Jun 19th, 2015

    Hola! muy interesante tu reflexión sobre la cortesía, especialmente la que se desarrolla en los ascensores, en donde, la mayoría sí es verdaderamente amable y se permite un momento de paciencia y releva a los demás, dándole el paso, el turno, el espacio. Yo creo mucho en el aprendizaje por modelamiento, es decir, si tú eres amable, frente a un puñado de personas, en un espacio estrecho y en tan breve tiempo, entonces los demás tienden a imitarte y como es tan agradable que te hagan sentir importante, entonces éstos lo harán también. Insisto siempre en la promoción de las buenas costumbres, los hábitos que para que sean, requieren de un proceso que es lento, pero posible. Siempre será importante elevar los niveles de conciencia del ciudadano, empezando nosotros. Gracias por compartir. Muy interesante tu enlace.

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